Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Recursos naturales’ Category

La región de Cajamarca, en Perú, acoge la mina de oro más importante de América Latina. Sin embargo, alrededor del 57% de su población vive en situación de pobreza.

El yacimiento de Yanacocha está situado a 48 kilómetros al norte de la ciudad de Cajamarca, entre 3.400 y 4.100 metros de altura. Está constituido por cinco minas a cielo abierto, cuatro plataformas de lixiviación y tres plantas de recuperación de oro, y emplea, para ello, a más de 10.000 trabajadores. El consorcio Minera Yanacocha, conformado por la estadounidense Newmont Mining, la peruana Buenaventura y la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial, es el encargado de explotar el yacimiento.

Desde el inicio de sus operaciones, en 1993, la producción de oro no ha dejado de aumentar. Así, si en 1993 se producían 81.000 onzas, en 2004 se estimaba una producción superior a los dos millones y medio. Y todo ello con una gran rentabilidad: mientras que sus costes de producción se encuentran entre los más bajos del mundo (110 dólares la onza), su precio de venta puede llegar a superar los 600 dólares. Quizás este sea uno de los principales motivos por los que el consorcio minero denomina a Yanacocha “el diamante de la corona de la reina”.

Pero no es oro todo lo que reluce y estas actividades extractivas han provocado que las poblaciones cercanas hayan visto mermados y contaminados sus recursos hídricos, tan necesarios no solo para su uso doméstico sino también para sus actividades agrícolas y ganaderas. Comunidades enteras han sufrido en primera persona las consecuencias de la explotación de oro, plata, cobre, zinc o hierro y la multinacional no ha tenido recelo a la hora de cambiar pueblos de lugar, talar bosques o secar y vaciar lagunas con el fin de llevar a cabo sus fines.

En el año 2000, por ejemplo, el poblado de Choropampa tuvo que hacer frente al derrame de varios litros de mercurio a lo largo de la carretera, que ocasionaron graves daños para la salud en al menos 1.000 personas. La respuesta por parte de la empresa fue tan irrisoria como otorgar a los afectados cuarenta sacos de gallinazo (excremento de pollo) para sus tierras.

Recientemente, la empresa también ha tenido que enfrentarse a nuevas protestas originadas por su intento de expansión a través del proyecto Conga, que pretende secar cuatro lagunas para extraer oro y trasvasar las aguas a reservas artificiales. En este caso, el descontento generalizado al conocer las deficiencias de un primer estudio de impacto ambiental logró que Minera Yanacocha se viera obligada a postergar las obras.

Criminalización de la protesta ciudadana

El caso de Cajamarca no es, sin embargo, aislado. En todo el continente americano se suceden a diario protestas ciudadanas que persiguen terminar con el sistema extractivista promovido por sus gobernantes desde hace ya treinta años. Según el Observatorio de los Conflictos Mineros de América Latina (OCMAL), en toda la región se registran más de 120 disputas.

Durante todos estos años, mientras la actividad minera seguía su curso, las denuncias de los campesinos han sido archivadas una tras otra. Esto ha provocado que, al no encontrar mecanismos efectivos de protección frente a las grandes corporaciones, las comunidades hayan optado por salir a la calle para exigir, por la vía de la protesta ciudadana, sus derechos más elementales.

Lamentablemente, lo único que han conseguido es que, de forma paralela a la explotación de los recursos naturales, sus dirigentes hayan extendido la costumbre de criminalizar la protesta social. El objetivo es claro: acallar las voces de las comunidades directamente afectadas.

Según el informe de OCMAL “Cuando tiemblan los derechos: Extractivismo y criminalización en América Latina”, si durante el mandato de Alberto Fujimori se dictaron normas sumamente represivas bajo el aparente propósito de luchar contra el terrorismo, durante el periodo de Alejandro Toledo se afianzó el modelo económico extractivista y se promulgaron normas que buscaban criminalizar las principales formas de protesta de la población.

Después, durante el gobierno de Alan García, una de las primeras medidas adoptadas al asumir su segundo mandato consistió en prohibir todo tipo de manifestaciones sociales, castigando a quienes las realizaran con penas de hasta 25 años de privación de libertad. Y todo ello en nombre de “la paz, la seguridad pública y el orden institucional”. También pertenece a este periodo el polémico decreto legislativo Nº 982, que determina que ningún miembro de la Policía y Fuerzas Armadas puede ser enjuiciado por cometer lesiones o muertes durante el cumplimiento de su deber. Una especie de carta blanca para que las Fuerzas de Seguridad del Estado puedan cometer violaciones de derechos humanos mientras intervienen en una manifestación ciudadana.

De este modo, se han ido acallando las voces del pueblo y, en silencio, más de 2.000 dirigentes sociales permanecen enjuiciados por manifestarse en defensa de la madre tierra, en un intento de ejercer su derecho a decidir sobre el modelo de desarrollo que quieren para sus comunidades. Un derecho que, no debe olvidarse, está reconocido en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, suscrito y ratificado por Perú desde 1994.

Desgraciadamente, el caso de Yanacocha es una prueba más de que los periodos de auge y crecimiento económico basados en la explotación intensiva de recursos naturales no dejan aportes significativos de desarrollo, pero sí numerosos conflictos sociales y medioambientales. ¿Por qué entonces, si el oro no es de los cajamarquinos, si no ayuda a su desarrollo, seguimos permitiendo su explotación?

Anuncios

Read Full Post »

El pasado 6 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef hacían público un informe conjunto en el que se informaba de que “se había cumplido con la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de reducir a la mitad el número de personas sin acceso al agua potable”.

Según dicho informe, Progress on Drinking Water and Sanitation 2012, a finales de 2010, un 89% de la población mundial (6.100 millones de personas) ya utilizaba fuentes mejoradas de agua potable, un 1% más que la meta establecida en los ODM.

La OMS define una fuente mejorada de agua potable como aquella que protege apropiadamente el agua de la contaminación exterior y, en concreto, de la materia fecal. Una conexión domiciliaria de agua corriente, un grifo público, un pozo perforado o un acopio de agua de lluvia serían algunos ejemplos.

Sin embargo, ¿cómo sabemos si el agua de estas fuentes es realmente apta para el consumo? Sobre todo cuando las propias organizaciones autoras del informe aseguran que “no es posible medir a nivel mundial la calidad del agua”.

Lo que sí confirman es que, entre 1990 y 2010, más de 2.000 millones de personas obtuvieron acceso a estos recursos acuíferos mejorados. Resultado que no hubiera sido posible sin el empuje de países como China o India, que representan el 46% de la población mundial en vías de desarrollo.

De hecho, según explica el informe, “solo el 61% de los habitantes de África subsahariana tiene acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua en comparación con el 90% o más de América Latina y el Caribe, África del Norte y gran parte de Asia”. Una situación que se vuelve más dramática si observamos las zonas rurales, donde 97 de cada 100 personas carecen de agua entubada y el 14% sigue bebiendo agua de superficie (ríos, arroyos, embalses, canales de riego…).

¿Y el acceso al saneamiento mejorado?

Dentro del Objetivo de Desarrollo del Milenio relativo al agua, no sólo se contempla el acceso al agua potable, sino también la mejora sanitaria, es decir, el acceso a los sistemas de saneamiento mejorados que higiénicamente impiden el contacto de las personas con excretas humanas, como las letrinas ventiladas o las fosas sépticas.

Según el informe de la OMS y Unicef, a finales de 2010, sólo el 63% de la población mundial tenía acceso a un saneamiento mejorado, muy por debajo del objetivo del 75% establecido para 2015. Esto significa que, en la actualidad, 2,5 millones de personas carecen de servicios básicos de saneamiento o, lo que es lo mismo, que el 15% de la población mundial se ve obligada a defecar al aire libre…

Son cifras preocupantes si tenemos en cuenta que la quinta causa de mortalidad mundial, por encima de enfermedades como el sida, la tuberculosis o la malaria, proviene de enfermedades diarreicas y que, como Unicef nos recuerda, “el 80% de esas muertes se produce en niños menores de cinco años”.

Esperemos que las más de 400 horas de discusiones y debates que están teniendo lugar en el Foro Mundial del Agua, celebrado en Marsella del 12 al 17 de marzo, sirvan para avanzar en la resolución de estos desafíos y para poner en marcha nuevas medidas que focalicen la atención en las zonas rurales del África subsahariana, en el acceso a saneamientos mejorados y en la obtención de datos más fiables sobre la mejora de la calidad del agua. No debemos olvidar que el acceso al agua potable es, desde julio de 2010, un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida.

Día Mundial del Agua

Con motivo del Día Mundial del Agua, que se celebrará el próximo jueves 22 de marzo, varias organizaciones están poniendo en marcha acciones de movilización de diversa índole con el fin de sensibilizar, aquí en el Norte, sobre el consumo responsable de agua.

Entre ellas, destaca la iniciativa de la ONG Ongawa, que ha querido experimentar en primera persona lo que supone vivir con 50 litros de agua al día, cantidad mínima para cubrir las necesidades básicas según la OMS. Su objetivo es claro: aproximarse a la realidad que viven millones de personas en los países del Sur y compartirla con el Norte.

Para lograrlo, tres miembros de Ongawa vivirán, durante tres semanas, con 50 litros diarios de agua y nos relatarán su experiencia en el blog 50Litros. Una labor nada fácil si se tiene en cuenta que el consumo medio de agua en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística, es de 149 litros diarios por persona.

Si, como asegura el último informe de la OMS y Unicef, todavía hay en el mundo 783 millones de personas sin acceso al agua potable, podemos concluir que, por cada español que consume 149 litros de agua al día, hay alrededor de veinte personas que no tienen acceso al agua en el mundo. Veinte razones de peso que merecen que el próximo Día Mundial del Agua  nos inunde a todos y nos haga reflexionar un poco más a fondo sobre las desigualdades existentes en torno a este recurso tan esencial.

Read Full Post »